lunes, 17 de marzo de 2014

Día 12 - Hiroshima



Dejamos a Kiyoko después del desayuno, pero antes nos sacamos muchas fotos, nos despedimos casi con lágrimas, fue un placer poder vivir en su casa y escucharla contarnos tantas cosas de su vida y de Japón en general.
Pepu, Kiyoko, Omyata y Pablo
 

Kiyoko insiste para sacarle fotos a petit con sus muñecas tradicionales


Con las valijas, esperamos un tren en la estación de Katsuragawa, que nos llevará hasta Shin-osaka y ahí otro hasta Hiroshima. Llegamos,  y buscamos un lugar donde dejar el equipaje para poder recorrer más tranquilos. Después de muchas vueltas encontramos un coinlocker al que le quedaba sólo un casillero “grande”, detrás nuestro, otra pareja de turistas con mochilas importantes esperaba que nuestra empresa de hacer entrar las dos valijas en ese espacio fallara, pero pese a todo pronóstico, después de dos intentos, con un poco de tetris y otro poco de fuerza, lo conseguimos!

Felices con nuestro éxito de almacenaje comemos nuevamente Okonomiyaki, en la estación y salimos a la calle para tomar un tranvía que nos lleva a la parte histórica de Hiroshima. Enseguida el ambiente cambia cuando al bajarnos, queda frente a nuestros ojos el  A-bomb Dome, el mítico edificio con cúpula de hierro que quedo en pie después de la bomba atómica. 

Queremos visitar el museo para recorrer los monumentos del parque un poco más metidos en el tema, pero algo nos distrae: mientras caminamos un grupo de estudiantes japoneses (tienen uniforme, es sábado) con una maestra, nos preguntan si hablamos inglés y si pueden hacernos unas preguntas, accedemos. Resulta que en unos meses van a ir a Canadá y los tienen practicando inglés con desconocidos, en los parques, mientras la maestra les saca fotos. Los chicos son súper tímidos y se matan de la risa a cada pregunta y respuesta. Gran momento del viaje. 100metros después, otro grupo nos intercepta, las preguntas son más divertidas, no está la maestra con ellos, nos agradecen súper contentos. Ahora sí, ya cumplimos con el sistema educativos japonés (¿), al museo!


El museo es grande, tiene toda una primera parte introductoria, con muchos datos sobre lo que estaba pasando antes de la bomba, cartas enviadas entre los responsables, muy interesante. Después la parte de los datos de la bomba en sí, y en los pisos de arriba los golpes más bajos. Sin embargo, como el material para leer es taaaanto, y a nuestro criterio necesitaría del trabajo de un editor, llegamos al final bastante cansados de todo.

Salimos, y el parque más que un lugar para reflexionar sobre todo lo que vimos nos sienta como un respiro, al fin aire libre y nada que leer! Visitamos el monumento de la chica de las mil gruyas y encaramos para la estación, a recuperar nuestro equipaje.

Lo más impresionante de Hiroshima es ver la ciudad que es hoy. Algo que habla al respecto, que leímos en el museo, es que a la semana siguiente de la explosión, ya estaba restablecido el servicio de tranvías (incluso al día siguiente habían empezado a trabajar para que vuelve la electricidad), increíble.
El monumento a la nena de las mil grullas
Las miles de miles de grullas que la gente deja en el lugar

Nos perdemos tratando de ir caminando a la estación, después de un par de vueltas llegamos, buscamos las valijas y vamos a tomar un tren, hasta el ferry para ir a Miyajima, el tren toma más tiempo del que pensábamos y se hace de noche. Llegamos a la isla, hacemos el check in en el hotel, que es muy bonito y cómodo y salimos a recorrer las callecitas de la isla. Son las ocho de la noche y está todo cerrado.
Nos cercamos hasta la costa para ver la puerta Torii más famosa de Japón y sacar algunas fotos.


una pagado a la luz de la luna llena
Seguimos buscando y por fin encontramos un lugar, donde al entrar nos advierten que cierran a las nueve, comemos, pagamos y volvemos a dar un paseíto antes de irnos a dormir.
Felicidad de comer pollo con fritas!
En Miyajima, hay tabla!


3 comentarios:

  1. ¡Me mató la foto con los niños!
    Es para enmarcar.

    ResponderEliminar
  2. Me gusta la última foto, que estás delante la máquina de Coca, aunque la reencuadraría un poco, es muy linda

    ResponderEliminar