Nos despertamos sin apuro,
desayunamos mirando las noticias argentinas en la compu, tratamos de localizar
a Koji para cruzarlo y que nos de las entradas para el Museo de Estudio Ghibli
y lavar nuestra ropa. Vamos hasta la casa (en la misma cuadra), no hay nadie,
le mandamos un mensaje, al rato, sentimos el timbre, es él, como siempre está
más que de buen humor y nos invita a conocer la fábrica que hay bajo su casa
(el negocio de su familia) así vamos. Hacen Packaing de plástico, conocemos al
papá de Koji y a sus empleados, todos están muy ocupados, hay muchas máquinas
que se mueve y bastante ruido; eso sí, desde afuera no se escucha ni un clic.
Koji nos marca algunos lugares que vale la
pena recorrer en la ciudad, se lleva nuestra ropa y después de arreglar para
salir a tomar algo alguna de estas noches, nos separamos. Koji a seguir
trabajando en la fábrica, nosotros a conocer Asakusa.
| Petit en la concurrida puerta del templo Senso Ji |
| con el coso gigante en la puerta del senso ji |
| dentro del senso ji |
Asukusa nos queda muy a mano en
el tren, algunas paradas y salimos a un lugar lleno de gente, la entrada al
templo Senso ji, uno de los más concurridos de Tokio. Tiene una puerta con
guardianes, como los otros templos, y más adelante el edificio central, la
gente hace cola para dejar una moneda y hacer una oración.
Caminamos por una callecita al
costado del templo, atestada de gente y de puestos que venden galletitas souvernirs,
monchichis, ropa para perros, pañuelos y abanicos, de todo.
Seguimos camino hacia Kappabashi
dori, la calle de los bazares, donde se encuentra todo para cocinar y para
tener un bar o un restaurant. Hay muchas cosas pero poca gente, es un lindo paseo.
| Un local repleto de cuenquitos |
| aca venden toda la comida de plástico que usan los restaurants en sus vidrieras |
| edificio a la medida del barrio |
Seguimos por calles más o menos
comerciales según avanzamos, hasta llegar a Ueno, para ver el gran parque; es
realmente grande, adentro hay de todo, zoológico, templos, cancha de baseball,
fuentes, artistas calejeros, muchísimas mamás con sus hijos, un Starbucks y un
largo etc. Buscamos un banquito a la sombra, nos sentamos un rato a reponernos.
| ganando terreno con los gatos japoneses |
| no son todos ortivas, pero sí son todos muy japoneses |
Revisamos un poco el mapa y
seguimos por el parque, nos metemos por caminitos, encontramos un templo casi
vacío, con faroles de bronce. Más adelante damos con un lago muy grande, y al
empezar a rodearlo vemos que hay botecitos como en Palermo, pero mejor, porque
tienen los clásicos botes con forma de cisne (o más bien pato a nuestros ojos),
célebres gracias a los dibujitos animados. Nos miramos, no hay que meditarlo
mucho: sale vuelta en pato!!!
| El nuestro también cautivó a una gaviota |
Damos nuestra vueltita de media
hora como niños en juguetería, en varias ocasiones estamos a punto de chocar
con otros, pero no lastimamos a nadie.
Recuperada nuestra compostura,
pasamos por un puente que cruza ese lago (en el que se ven miles de lotos
secos, en verano deber ser increíble) y salimos del parque.
Vamos por algunas calles con
locales de ropa y zapatos, no parecen cosas muy top, pero los precios son
bastante altos. Se empieza a hacer de noche y las calles se iluminan, los carteles
invaden todo.
Nos tomamos un subte para volver
a Asakusa y ver la Tokio Sky tree, un edificio de 634m desde donde se ve toda
la ciudad, primero la miramos de abajo, es impresionante, dudamos si subir o no,
finalmente subimos pero no hasta arriba de todo porque sale muy caro, nos
quedamos con 100m menos. El ascensor sube tan rápido que se te tapan los oídos,
a penas salimos se ve en los ventanales todo Tokio, parece que los demás
edificios fueran de juguete.
Pasamos un rato mirando los
detalles, las luces, los trenes que llegan a las estaciones, un estadio, los
autitos en la calle.
Ya es tarde así que volvemos a
casa, cocinamos fideos con salsa y nos
ponemos a planear que vamos a hacer mañana, parece que nos vamos a acercar al
Fuji san un poco más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario