Para llegar a Takayama hay que madrugar, porque son 4hs de viaje, un poco en tren bala, un poco en tren común.
Aprovechamos para dormir, comer, y leer un poco sobre el lugar antes de arribar.
| para el almuerzo elegimos unas cajias muy simpáticas que vendían en la estación |
Es una ciudad chiquita cuyo atractivo principal es la parte vieja, callecitas que se mantienen con las mismas construcciones desde el SXIV.
Llegamos justo para hacer el check in en el hotel, pero antes, vamos a reservar los boletos para nuestra visita a shirakawa-go. Con muchas señas, un tabla de horarios y un mapa nos hacemos entender y conseguimos los tickets, ahora sí, al hotel. El lugar está todo nevado y moverse con las valijas no es tan facil, pero tampoco imposible.
Llegamos. Pongo un video así que no digo mucho más. Lo amamos.
Dejamos todo y nos vamos a visitar el lugar. La avenida principal tiene una reminiscencia costera, yo, que siempre fui a Villa Gesell pienso "es la 3!!", y es un poco así, esta lleno de localcitos que venden artesanías, ropa, carteras, cosas en madera, igual que la 3!
| zona histórica de takayama |
Todo está lleno de muñequitos, pinturas, remeras, ropa interior y diversas otras presentaciones de Saru Bobo, un amuleto típico de esta zona, que sea porque es realmente encantador o por la fuerza de la publicidad, enseguida nos cautiva.
Además de visitar la zona histórica, entramos a un museo increíble: una colección de todo lo que sea posible coleccionar de las décas del 50 y 60.
Hay miles de cajas de tabaco y cigarrillos, localcitos armados como si fueran peluquerias, bares, consultorio médico, etc. También hay un pequeño cine donde pasan noticias y películas dela época; el lugar está atestado de maravillas, entre ellas algunas rocolas. Me quedo mirando una, parece que anda todavía, toco algunos botones y veo que la señora que atiende el lugar se me acerca moviendo la cabeza, "uy, no se puede tocar" pensé yo, pero no, la señora me explica en japonés como funciona y me pide que espere a continuación, magia.
La parte antigua es muy pintoresca, pero tenemos frío y queremos tomar algo caliente, sin embargo, siendo las 5PM todos los locales empiezan a cerrar, compramos algunos dulces en un supermercadito y nos vamos al hotel.
Después de certificar la ausencia de personas en los respectivos baños (y pareciera que en todo el hotel) nos animamos a la aventura: vamos a ver comos es un onsen japonés.
Hay que entrar al primer cuarto, sacarse toda la ropa, pasar al cuarto de baño, ducharse bien, sacarse todo el jabón y después sumergirse en el onsen, el agua está tan caliente que hay que meterse de a poquito, sino parece quemar. Una vez adentro la sensación de calma es genial. A pesar de estar los primeros minutos pendientes de la entrada de alguien más, un rato después dan ganas de quedarse para siempre, de todas formas no es recomendable quedarse mucho rato (como en las aguas termales) así que salimos.
Pablo, que utiliza a fondo todos los servicios del hotel, se pona una yukata y se hace un te. Hay tele, así que miramos un poco, nos divertimos, no entendemos nada.
Yo estoy muy cansada y ya doy por terminado el día, pero Pablo se abriga todo lo que puede y se va a explorar la noche de Takayama, vuelve feliz, tomó una cerveza en un restaurant típico donde lo atendieron unas señoras muy amables que le regalaron una postal y le sirvieron muchas cosas diferentes para probar.
Con el regreso de pablo se da por concluída la jornada.
Mañana nos espera la aldea de shirakawa go, Patrimonio de la Humadidad (UNESCO), y parece que sigue la nieve....
Genial todo, me encantó la foto de Pablo vestido con la ropita jajaja
ResponderEliminarY el tema de la rocola!!